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Hallazgo histórico: La antigua cofradía del joven Bergoglio

En exclusiva Flores de Papel pública la historia hasta hoy desconocida de la vieja cofradía a la que pertenecía el joven vecino de Flores, Jorge Mario Bergoglio, junto a uno de sus hermanos y un vecino.

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Escribe Lucas Schaerer

De la calle Membrillar 531 salían Óscar y Jorge Mario Bergoglio hace 65 años atrás. En colectivo iban a Retiro. Detrás del gran edificio Kavanagh, frente a la plaza San Martín, iluminada en la noche la Basílica Santísimo Sacramento. Desde 1917 se había iniciado una particular cofradía: Los adoradores nocturnos del santísimo sacramento. Los adolescentes Bergoglio, acompañados por su vecino y amigo Gonzalo Bargiela, pasaban la noche del sábado rezando en el santuario. En el primer piso de la Basílica un gran cuarto (aún sigue vigente) tiene unos compartimentos con camas cada uno. “Venite adoremus”. Era la frase que despertaba a los jóvenes Bergoglio.

El Papa Francisco por primera vez da testimonio con un periodista de sus adoraciones nocturnas y lo hace conmovido. “Ver la página que me enviaste me emocionó mucho”. Dos veces usa la palabra “emoción” el Pontífice al conocer el registro histórico que se resguarda en la Basílica de la calle San Martín 1035 donde aún se practica la adoración nocturna al santísimo sacramento, aunque respetando el protocolo anti-coronavirus.

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“Se comenzaba la adoración después de las nueve de la noche. Después de la predicación del Padre Aristi”, escribió el Papa con su inconfundible pequeña letra desde su residencia comunitaria en el Vaticano llamada Santa Marta. Fue el sacerdote José Ramón Aristi el principal impulsor de la cofradía que integró Jorge Mario con 18 años, cuando en ese momento era un cristiano normal. Claro Aristi fue el sacerdote que marcó la vida del Papa. Al punto que fue su confesor, como con San Juan Pablo II en su visita a la Argentina, y es su ejemplo de cura misericordioso, según explicó el propio Pontífice, en el año 2014, en una reunión con sacerdotes de Roma. “Aristi era un confesor famoso en Buenos Aires. Casi todo el clero se confesaba con él. Fue Provincial de su orden (sacramentinos), profesor… pero siempre confesor, y siempre había cola ahí, en la Iglesia del Santísimo Sacramento”.

Tanto lo marcó el padre Aristi, impulsor de los adoradores, que Francisco lleva desde hace 25 años su rosario. Ocurrió que en la vigilia de pascuas de 1996 muere Aristi. En ese entonces Bergoglio se acerca a la cripta de la basílica donde lo velaban. Mientras colocaba unas flores en el ataúd contó: “tomé la cruz del Rosario, la arranqué con un poco de fuerza. En ese momento lo miré y dije ‘dame la mitad de tu misericordia'”, aseveró el Papa y la noticia recorrió las redacciones del mundo. “Lo que nunca se contó que al otro día Bergoglio llamó por teléfono para explicar que había tomado el rosario”, explicó Diego Vidal, un laico que coordina hace años a los adoradores nocturnos y trabaja como distribuidor del suplemento “Cristo Hoy” y editoriales católicas.

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Fue el sacerdote Andrés Taborda el único que vio a Bergoglio cuando agarró por sorpresa el rosario del padre Aristi. “Recuerdo que dijo: ‘fue mi confesor. Con este rosario en la mano absolvió a muchísimos pecadores; no es posible que se lo lleve bajo tierra”.

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Un laico adorador nocturno, Eduardo Fernández Rojo, quien fue impulsor de la noche de la caridad llevó en varias oportunidades a los sin techo de Retiro a pasar la noche rezando. “Venían con las bolsas con sus pertenencias, podían usar el baño, descansar un poco y rezar” y agregó un recuerdo inolvidable. “El Padre Leopoldo Jiménez Montenegro (que falleció por Covid-19 hace semanas atrás) un día me dijo que Bergoglio era un Santo. Recién había asumido de obispo y no era conocido. Pero ya se hablaba de su austeridad, que ayudaba a los curas jóvenes, que se levantaba a las cuatro de la mañana y claro que había sido adorador nocturno como nosotros”.

La Basílica del Santísimo donde Jorge Mario se sumó a la antigua cofradía de la adoración nocturna del Santísimo y se confesaba suma otro hecho histórico popular: Allí fue la unión matrimonial ante Dios de Diego Armando Maradona y Claudia Villafañe.

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