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¿Qué hay detrás de los robos de logos o letras metálicas de las marcas de los autos?

Un hurto particular empieza a crecer en el barrio de Flores. Lo que parece una picardía esconde una realidad social muy cruda.

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Escribe Santiago Nuñez

Un hurto particular empieza a crecer en el barrio de Flores. Lo que parece una picardía esconde una realidad social muy cruda.

Negocios ilegales y robos hay muchos. Algunos más raros o particulares que otros. Uno que aparece cada vez más a menudo pertenece al grupo de los más extraños. Avanza. El robo de insignias de las marcas de los autos, tanto de los logos, como de las letras metálicas.

El fenómeno no es nuevo. Hay registros que datan del año 2009 y 2010 en Córdoba, Santiago del Estero y la Provincia de Buenos Aires. No obstante, desde 2016 y 2017 está avanzando en la Ciudad. Es imposible tener datos oficiales debido a que, como los seguros no cubren dichos robos, son muy pocas las denuncias que llegan por los casos.

Hacerlo no es difícil: con una barreta o algún instrumento con filo, puede tranquilamente separarse la insignia de la parrilla o del cuerpo propio del automóvil. A veces pueden ser utilizados para su directa comercialización. De hecho, en los sitios de venta por internet oscilan entre los $50 y los $700. No obstante, la principal causa de su robo es que es utilizada, luego de un trabajo particular, para ser fumada. Es decir, las insignias son extraídas para drogarse.

Plástico cromado derretido
Efectivamente, la resina plástica de las insignias puede producir, derretida, un componente alucinógeno que sirve para drogarse. El mismo se obtiene a partir de la mezcla del plástico cromado del que están hechos estos elementos junto con el pegamento que los adhiere al auto. Para eso, como se ha dicho, deben hervirse o derretirse. Luego de esto, pueden fumarse en pipas caseras o componentes similares.
Estas drogas son una muestra más de la degradación social que generan estas sustancias. No solamente por lo que generan en sí mismas, sino porque la adicción, entendida como hábitos de conductas peligrosas o de consumo indebido de productos que generan una dependencia psicológica y fisiológica, obliga a sus víctimas a consumir. Y esto, en un contexto de crisis económica y dificultades, puede profundizar el problema llevando a hacer cualquier cosa o a buscar en cualquier ámbito la posibilidad de hacerlo.

Droga, Economía, y negocio
En efecto, como cualquier otro negocio, la comercialización y el consumo de drogas varían según la situación económica del país y por las diversas tácticas para obtener ganancia. Esto implica tener drogas cada vez peores y más impuras, a la luz de obtener beneficios por parte del narcotráfico.

Por ejemplo, según una investigación del sitio de divulgación científica El Gato y La Caja, de Ezequiel Arieta, José pedro Prieto y Carlos Damin, el llamado “Paco” no es otra cosa que cocaína fumable que constituye uno de los pasos intermedios en el proceso de obtención de esta droga y que es, por ende, más impuro, fácil y rápido de elaborar.

El “paco” surgió, entonces, como una droga más barata o accesible que la cocaína, y una de las razones para que esto suceda radica en la necesidad: la adicción hace a la droga imprescindible, por lo que siempre va a haber gente dispuesta a comprarla. Esto hace florecer negocios o puede generar que la gente adicta, en caso de no poder acceder a la droga por falta de recursos, múltiple sus esfuerzos en conseguirla o encontrar algo parecido.

Aumento del precio
En ese sentido, actualmente el precio de la droga está en alza. Según un informe de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR), en los últimos años hubo un alza del 100%. Esto se debe principalmente al aumento de incautaciones (118%) de 2016 a 2017 y de los detenidos por este negocio, que pasaron a ser de 13.943 en 2016 a 18.041 en 2017.

A su vez, la Subsecretaría de Lucha contra el Narcotráfico encontró que, mientras en septiembre del 2016 la pureza de la droga era de aproximadamente el 75,5%, ya en febrero de 2017 ese porcentaje se había reducido al 32,7%. Si bien el informe no lo expresa, es muy posible que la mala situación económica del país y la inflación jueguen un papel directo en esta situación.

Este panorama pavimenta el terreno para nuevas estrategias a la hora de conseguir drogas, aprovechadas, a su vez, por quienes las comercializan. En ese punto, el aumento del robo de las insignias para consumir el plástico cromado derretido sigue esta lógica y, contiene riesgos tóxicos mayores en términos de salud. Aparece, en este punto, como un episodio más de esta temática.

¿Qué hay detrás?
El Bajo Flores es considerado uno de los centros de la droga de la Ciudad de Buenos Aires. Esa zona fue calificada como el “Mercado Central de la Droga” o el “Shopping Narco” por distintos medios de comunicación. En junio del 2017, un operativo del Ministerio de Seguridad de la Nación incautó más de 50.000 dosis de Paco.

No sorprenderá, entonces, que el robo de insignias de auto aparezca cada vez más en las calles o avenidas de la zona, en los autos estacionados en sus veredas.

No obstante, la culpa no es del barrio. Detrás de este robo no hay simplemente una persona que delinque, una barreta, un logo o una letra metálica. Hay un sistema de degradación social que está detrás. Con cocaína, paco o plástico cromado. Más caro o más barato. En Flores o en cualquier parte del mundo.

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