Cuidado en el semáforo: aunque el auto esté detenido, la multa por usar el celular te llega igual
Es el error más común en las calles porteñas. Muchos conductores creen que aprovechar la luz roja o un embotellamiento para mirar el teléfono está permitido. Sin embargo, la Ley de Tránsito es tajante: la prohibición rige aunque las ruedas no se muevan. Cuánto cuesta la infracción y por qué "estar frenado" no es excusa.

En el caos del tránsito urbano de Buenos Aires, la escena se repite en cada esquina: el semáforo se pone en rojo y, casi como un acto reflejo, el conductor baja la vista hacia su regazo para chequear una notificación, responder un mensaje rápido o cambiar la música en Spotify. La creencia popular es que, mientras el vehículo no esté avanzando, la acción es inofensiva y legal. Pero es un error que puede costar muy caro.
La regulación vigente en la Argentina y, específicamente, el Código de Tránsito y Transporte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), prevé sanciones duras que se aplican incluso cuando el vehículo permanece detenido durante la circulación.
El principio de “Dominio Efectivo”
Para entender por qué te pueden multar con el auto frenado, hay que ir a la letra chica de la Ley Nacional de Tránsito N° 24.449. Su artículo 48 prohíbe de forma expresa conducir utilizando sistemas de comunicación de operación manual continua.
La clave está en la interpretación de “conducir”. Para la normativa, la conducción no se limita al desplazamiento físico del auto. Mientras el conductor está al volante dentro de la calzada (la calle), se considera que está al mando del vehículo.
El fundamento técnico es que, aunque el auto no se mueva, la responsabilidad del conductor sobre el entorno permanece vigente. Una distracción en un semáforo puede provocar demoras en la reacción cuando la luz cambia a verde, o impedir escuchar una sirena de ambulancia o bomberos.

Los 3 casos típicos donde la multa aplica igual
La normativa no deja lugar a dudas. La infracción alcanza a quien manipula el teléfono móvil en cualquier situación de “detención operativa” del tránsito. Los casos más frecuentes donde los vecinos de Flores reciben multas son:
- El Semáforo en Rojo: Es el clásico. El conductor se detiene frente a la luz roja y aprovecha el minuto de espera para contestar WhatsApp. Aunque el vehículo esté inmóvil, para la ley seguís conduciendo. Si te ve un agente o una cámara, la multa es válida.
- El Embotellamiento: Durante una congestión en avenidas como Rivadavia o Directorio, es común tomar el celular para matar el tiempo o avisar “llego tarde”. Aunque el tráfico esté parado, la prohibición sigue activa.
- La Doble Fila: Si detenés el coche momentáneamente en doble fila para esperar a un pasajero o a que baje alguien, y consultás el celular, también estás en infracción. Seguís en la vía pública y al mando del volante.
¿Cuándo SÍ se puede usar? La única excepción
La línea divisoria no es si el auto se mueve o no, sino si el auto está “detenido” (por tránsito) o “estacionado”.
La única excepción real para usar el teléfono sin riesgo de multa es cuando el vehículo está correctamente estacionado, fuera de la calzada o del flujo de circulación (en un lugar permitido junto al cordón) y preferentemente con el motor apagado. En ese momento, legalmente dejás de circular y cesa la obligación de mantener la atención exclusiva al tránsito.
El valor de la multa en CABA y las cámaras
En la Ciudad de Buenos Aires, el control se ha endurecido gracias a la tecnología. Ya no depende solo de que un agente de tránsito te vea; las cámaras de fiscalización electrónica instaladas en avenidas y esquinas claves detectan el uso de celular al volante, incluso con el auto detenido.
La sanción es económica y dolorosa: equivale a 100 Unidades Fijas (UF). Dado que el valor de la UF se actualiza periódicamente atado al precio del combustible, estamos hablando de una infracción de costo significativo.
Además, en casos graves o de reincidencia, el sistema contempla la posibilidad de la retención preventiva de la licencia de conducir, ya que se considera una falta que atenta directamente contra la seguridad vial.
Más allá de la multa: la “Ceguera por desatención”
El objetivo de estas normas, tanto nacionales como locales, es combatir la distracción tecnológica. Estudios viales demuestran que manipular el celular —incluso en manos libres, aunque la ley se enfoca en el uso manual— provoca una desconexión cognitiva.
Leer un mensaje implica quitar la mirada de la vía, pero también la atención mental. El tiempo de reacción disminuye drásticamente. Por eso, la próxima vez que el semáforo se ponga en rojo, lo mejor es dejar el teléfono quieto. Responder ese mensaje puede esperar; la multa, en cambio, llega seguro.





