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Personajes

Elena Devoto: “Como galería, San José fue la mejor de Buenos Aires”

En su última edición de noviembre, Flores de Papel felicitó por sus 100 años a la vecina Elena Devoto, quien en 1956 inauguró Angelique, negocio de la galería San José De Flores. En esta oportunidad, dialogamos con ella para que nos contara sobre la galería y su evolución.

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Escribe Micaela Calabró

Elena Devoto es vecina y comerciante del barrio. En 1956, año en que la Galería San José de Flores abrió sus puertas, inauguró Angelique, local de regalos y arte religiosos. En conversación con Flores de Papel, Elena, quien recientemente cumplió 100 años, nos invita a conocer parte de la historia de la principal galería florense, de su local y de su familia.

– La inauguración de la galería fue el 9 de noviembre de 1956 ¿Cuánta gente había? ¿Se acuerda más o menos? ¿Cómo fue ese día en particular?

– La inauguración se hizo aquí, frente al negocio, estaban los inquilinos con sus familias. Se hizo un brindis un sábado y al lunes siguiente se abrió la galería… creo que Angelelli dijo unas palabras ¡Una figura para recordar! Fue un acontecimiento muy importante para Flores ¡Muy nombrado! Estaba un periodista de la galería. Existían todos los locales menos los del sector de Membrillar, que abrió a los 4 o 5 años. Hubo unos 70 locales en la primera etapa y después hubo alrededor de 90. Como galería fue la mejor de Buenos Aires, nació con una estructura. Además, por las obras pictóricas que hay acá pero también en lo referido a los materiales.

– Es decir, que la inauguraron y ya estaban las obras…

– Si, cuando veníamos con mi marido, los pintores ya estaban trabajando allá arriba sobre los andamios. Creo que la parte pictórica, las obras que están acá en la cúpula son patrimonio de la ciudad. Pasa que uno camina y ya está acostumbrado, pero la gente que visita por primera vez la galería mira justamente las obras, pero también los materiales que se usaron. Allí no escatimaron ¡Y para ese momento fue un hito muy importante en la galería!

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– ¿Y cuando abrió como fue para la gente del barrio? ¿Se hizo algún evento? ¿Los vecinos vinieron? ¿Se hizo, por ejemplo, un corte de cintas?

– Yo vine con mucho miedo porque era la primera vez que estaba al frente de un negocio, pero los vecinos nos acompañaron ¡Un público divino! ¡Yo creo que no se hizo corte de cintas! Pero sé por clientas de acá que para la gente del barrio fue un acontecimiento. Lo veían como para pasear, para comprar ¡Un paseo de compras que era muy importante y sigue siéndolo! Y quiero recordar que Angelelli, el único dueño, cuando alquilaba los negocios decía que se iban a dedicar dos negocios al mismo rubro, tres no. Así que teníamos mucha variedad, camiserías finas…casa de paraguas…pilotos…carteras.

– ¿Y hay otros locales que se mantengan como este?

– ¡Este local es histórico! ¡Y Tité al lado! ¡Y creo que Pulgarcito! ¡De ropa de bebés que está por el sector de Rivadavia! ¡Después fueron renovándose! Fuimos inquilinos durante 28 años ¡Todos! La galería pertenecía al señor Angelelli. En un momento José dijo: “Mis hijos me hicieron vender algo”. ¡Y era la galería! A los inquilinos les dieron la opción de que el que pudiera comprar comprara y el que no, podía esperar. ¡Esa fue la figura de Angelelli! ¡Con un sentido muy amplio! Cuando eran las fiestas de fin de año venia siempre a saludar a cada uno de los comerciantes. Además, para fin de año se hacían sorteos importantes ¡Tengo uno guardado como joyita de cuando se rifó en el pasillo central un coche 0 km! Se sorteaban heladeras… lavarropas… cocinas ¡Todo lo que quisieras! Ahora ya hace tiempo que no los hacen porque la situación está difícil y el comerciante no está para donar.

– ¿Y usted cómo llegó acá? No tenía experiencia en el rubro ¿Qué pasó?

– Un hermano conocía al señor Angelelli por el trabajo, eran industriales y estaban en contacto con él por distintas actividades sociales. Una vuelta, mi hermano le dijo a mi marido: “¿Y ustedes cuando se van a poner un negocio?”. Él dijo: “Bueno, en eso estamos, pero nos gustaría mucho Flores”. Mi hermano respondió: “Yo conozco a Don José Angelelli, si a ustedes les parece le hablo”. A los pocos días se hizo el negocio para nosotros. Siempre con la condición de dos negocios con el mismo rubro sí, tres no. ¡Ahora tenemos todo ropa! Este negocio, Tité y Macacha creo que son un poco los originales.

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– ¿Y cuándo empezó eso de repetirse?

– Cuando el señor Angelelli puso a la venta los negocios. Ahí cada uno ya ponía lo que quería. Igual sigue habiendo variedad porque hay zapaterías…casas de carteras…de cuero…de regalos ¡Pero falta una buena camisería! ¡Ropa de hombre! ¡La casa de pilotos!

– ¿Alguna anécdota que haya vivido?

– Cuando mis hijas eran chicas me venían a ayudar para las fiestas. Eran épocas de mucha venta, mucha alegría. Había muy buen ánimo. La galería era como una gran familia. Todos conocidos. Gente muy amable…muy correcta.

– ¿La galería estuvo siempre toda ocupada?

– En un momento si, ahora hay unos cuantos locales vacíos. Con la crisis de 2001 hubo muchos negocios desocupados y que por un tiempo no se alquilaron. ¡Pero después retomó! Se volvieron a alquilar y ahora también algunos negocios tardan en alquilarse ¡Pero no perdemos la esperanza que en algún momento se alquilen!

– ¿Usted siempre estuvo al frente del negocio? ¿Qué edad tenía más o menos?

– ¡Siempre! ¡Siempre! Tenía 33 años con una beba que había nacido en marzo. La galería se inauguró en noviembre, estaba también la mayor de mis hijas que tenía 4 años.

– ¿Por qué quisieron abrir una bombonería?

– La bombonería surgió por casualidad. Una de mis hijas, Elena, había estudiado derecho y la otra, María del Carmen, estaba a pocas materias de recibirse de abogada. La primera tenia otro trabajo en el que no se sentía muy cómoda y le propuso a la hermana buscar una oficina para alquilar y ejercer las dos.

Un sábado, Elena había separado algunas oficinas para ir a ver, fueron a verlas y ninguna les gustó. Entonces volvieron a comprar el diario y vieron que en el sector de oficina estaba publicado el aviso de transferencia del fondo de comercio de un negocio que se llamaba Yamacha (pero ellas leyeron Macacha). Era muy raro un aviso en ese tiempo (1979), porque los negocios se alquilaban de boca a boca.

Llegaron a casa con la idea de alquilarlo y la comentaron. Yo pensé: “Debe ser un negocio que es bombonería, que está saliendo por Falcón ¡Voy a averiguar!”. ¡Efectivamente era! Entonces dije: “¿Qué les parece? ¿Quién sabe nada de bombones?”.

Fue un desafío, porque no esperábamos tener otro negocio ¡Y menos bombonería! En 10 días se hizo la transferencia. Mi marido les dijo: “Chicas, el negocio es de ustedes, si les va bien el mérito es suyo y si les va mal la responsabilidad es suya”. Él era disciplinado, responsable y estaba inculcando eso. Los primeros tiempos no se vendía nada y yo las auxiliaba, porque el negocio estaba cayendo. No entendíamos nada. Pero de a poco nos fuimos haciendo con muy buena clientela y eso es el mejor capital que tienen Macacha y Angelique.

Son de muchos años, hay clientes de Flores…de Floresta…Caballito o gente que visita la zona y viene. ¡Fue el destino! Porque esto de verlo al revés, mal ubicado en el sector oficina y no en el de comercio. Nos gusta que la gente se sienta conforme, que les guste lo que hay.

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– ¿Y fue cambiando la galería también con el tiempo más allá de los negocios de ropa? ¿Qué otras cosas del entorno se pueden destacar? ¿Tuvieron algún acto o evento?

– Antes era un paseo del fin de semana, sobre todo el domingo después de misa. Con el tema de la inseguridad muchos negocios dejaron de abrir, pero antes abrían los domingos a la tarde. Cuando inauguró se abría sábado y domingo porque la gente venía a dar una vuelta. Ahora abre de lunes a sábado. Tuvimos los actos de conmemoración de los 25 y 50 años, que fue cuando se puso la plaqueta conmemorando y mi esposo dijo unas palabras. Después se dio a los negocios que también cumplieron 50 años un recuerdo. Además, vino un coro musical, era el coro de la basílica creo. Todo pasó en esta parte central de la galería.

– ¿Vecinos famosos que recuerde que vinieron a la galería? ¿Algún cliente famoso?

– Había muchos escritores acá en Flores, y en la casa donde vivimos iban famosos a tocar el piano. En ese entonces no era mía, es una casa con una acústica muy especial, porque el living tiene doble altura. Los antiguos dueños tenían muchos conocidos del ambiente artístico, tenían un piano y daban conciertos.

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