La carta de Malvinas que quebró a Pergolini y su lazo con la “Operación Aurelia”
El conductor no pudo contener las lágrimas al intentar leer una misiva de 1982. El papel sobrevivió a la guerra y fue ofrendado a Ignacio Indino, el soldado caído cuya madre protagoniza la historia de posguerra documentada por el Museo Barrio de Flores.

A 44 años de la guerra, Malvinas sigue revelando historias donde el dolor y la lealtad se cruzan. Este 2 de abril, durante la emisión del programa especial Otro día perdido (El Trece), Mario Pergolini protagonizó un momento que enmudeció a la televisión: se quebró en llanto y no pudo terminar de leer una carta escrita en 1982 dirigida a un “soldado argentino”.
El responsable de llevar esa misiva al estudio fue el veterano Marcelo “Lapa” Lapajufker. Pero detrás de ese papel hay una trama que conecta directamente con la memoria de nuestra comunidad y el archivo histórico del barrio.
La carta y el homenaje
La carta había sido enviada por Delia de Dubilet, una abuela que canalizó sus letras a través del colegio Euskal Echea. “Querido soldadito: perdona que te diga así, pero vos podés ser mi nieto…”, llegó a leer Pergolini antes de disculparse con un “No, pero no puedo”, superado por la emoción.

Ese texto había sido rescatado por Lapajufker de una enorme bolsa de correo en las islas. Tras la rendición, el soldado evitó que los ingleses se la quitaran alegando que esos papeles, guardados en bolsas de plástico en las trincheras, le “permitían saber su nombre” después del infierno de los combates.
Al regresar al continente, Lapajufker decidió buscarle un dueño simbólico a esa carta sin destinatario fijo. Al notar que provenía del colegio Euskal Echea, la ofrendó en memoria de un soldado de su misma compañía que había estudiado allí y que murió en el bombardeo de Moody Brook el 11 de junio: Ignacio María Indino.
El eslabón con nuestra historia
Es en ese nombre donde la noticia nacional se entrelaza orgánicamente con Flores. Ignacio era el único hijo de Aurelia.
Lapajufker no solo atesoró la carta en nombre del soldado caído, sino que también acompañó a Aurelia en el duro momento en que el Equipo Argentino de Antropología Forense le comunicó la identificación de los restos de su hijo, que hasta 2018 descansaba en Darwin bajo la placa “Soldado argentino solo conocido por Dios”.

Esa identificación fue el puntapié de la historia que documentó el Museo Barrio de Flores. Fue el último deseo de esa madre —descansar para siempre junto a su hijo en Malvinas— lo que impulsó al ex combatiente y vecino de Flores, Fabián Volonté, a organizar la “Operación Aurelia”. Un viaje clandestino a las islas para esparcir las cenizas de la mujer en la tumba de Ignacio.
La carta que anoche conmovió a Pergolini en la televisión no es un simple documento histórico. Es una pieza más de la misma trama de honor y promesas que los veteranos de nuestra zona continúan honrando hasta el día de hoy.





