Locura en Flores: se peleó con un pasajero y el colectivo circuló sin chofer y en contramano por Rivadavia
Sucedió en el cruce de Nazca y Rivadavia. En medio de una discusión violenta, el conductor de la línea 113 abandonó el volante para golpearse con un hombre. La unidad siguió avanzando sola, cruzó semáforos en rojo y generó pánico. El chofer fue despedido tras 15 años de servicio y dio su versión: "Se me subió el Diablo".

La esquina de Avenida Rivadavia y Nazca, el corazón comercial de Flores, fue escenario de una secuencia que pudo haber terminado en tragedia. La noche del domingo 25 de enero se transformó en una escena de película cuando un interno de la línea 113 circuló varios metros sin nadie al volante, cruzando semáforos en rojo e invadiendo el carril contrario.
El motivo del descontrol fue una pelea de puños dentro de la unidad. Alrededor de las 23:15, el chofer abandonó su puesto de conducción para trenzarse a golpes con un pasajero que lo venía increpando.
La secuencia, que se viralizó rápidamente, es aterradora: mientras los dos hombres se golpeaban, el colectivo (que iba con pasajeros a bordo) siguió su marcha inercial. En las imágenes se ve cómo la unidad cruza la bocacalle sin control, obligando a otros automovilistas a esquivarlo, mientras un pasajero salta del vehículo en movimiento para salvar su vida.
La Policía de la Ciudad intervino minutos después en el lugar. Tanto el conductor como el pasajero agresor (que según el parte policial estaba alcoholizado) fueron detenidos. La Fiscalía de Flagrancia Oeste imputó al chofer por lesiones y al pasajero por amenazas.

“Me arruinó la vida”: el drama del chofer despedido
Tras el incidente, la empresa propietaria de la línea 113 decidió despedir al conductor, identificado como Nicolás, con causa y sin indemnización, a pesar de sus 15 años de antigüedad.
En las últimas horas, Nicolás rompió el silencio y dio su versión de los hechos, asegurando que vivió una situación límite con el pasajero, a quien apodó “El Diablo” por su nivel de agresividad.
“Escucho que me grita del fondo: ‘Eh, hijo de p…, apurate’. Estaba alcoholizado. Yo mido 1,68 y él era una mole de 1,90. Me asusté”, relató el chofer. Según su testimonio, el colectivo circulaba despacio por un problema de batería, lo que desató la furia del usuario.
Sobre el momento en que el colectivo quedó solo, Nicolás explicó que fue una falla mecánica producto de los nervios: “Me paralicé. Cuando atino a poner el freno de mano, no engancha. Se me va, rebota, e inconscientemente pensé que ya estaba puesto. Ahí ya me estaba peleando”.
El ahora ex chofer se mostró devastado: “Perdí todo. Perdí mi trabajo de 15 años, tengo un hijo con discapacidad y los remedios me salen 400 mil pesos. Reconozco mi error, no quise matar a nadie, pero ese hombre me arruinó la vida”.





