Lluvia de oro en Flores: florecieron las Tipas y el barrio se tiñe de amarillo
Las Tipas están en su máximo esplendor. Calles como Pedro Goyena y los pasajes de Flores se cubren de una alfombra amarilla. Conocé la historia de estos gigantes de 30 metros.

Basta con caminar mirando el suelo para darse cuenta: algo está pasando en las alturas. Las veredas de Flores amanecieron esta semana cubiertas de una alfombra dorada, un fenómeno natural que dura poco pero que cambia por completo la fisonomía del barrio.
Son las Tipas (Tipuana tipu), esos gigantes de corteza oscura que, fieles a su ciclo, eligieron este momento del verano para regalar su espectáculo anual. De color amarillo intenso, con tintes anaranjados, millones de flores caen desde las copas inundando de belleza varias calles de nuestra Comuna.
Gigantes de 30 metros en la vereda
La tipa no es un árbol más. Es una de las especies más imponentes del arbolado urbano porteño. Según datos de la Ciudad, existen más de 14.000 ejemplares distribuidos en las 15 comunas, y Flores tiene el privilegio de contar con varios de los corredores más lindos.
Estos árboles pueden superar los 30 metros de altura, con troncos robustos que llegan a medir hasta 160 centímetros de ancho. Su copa, amplia y frondosa, es la responsable de esos famosos “túneles verdes” que en verano nos protegen del sol y que ahora, por unas semanas, se pintan de amarillo.

¿Dónde verlas en su máximo esplendor?
Si bien hay ejemplares aislados por todo el barrio, el epicentro del show está en los corredores clásicos. La referencia ineludible es la Avenida Pedro Goyena o como se ve en la foto, en el corredor de la calle Gregorio de Laferrere y San Pedrito.
Aunque comparte traza con Caballito, el tramo que se adentra hacia el oeste ofrece una de las postales más buscadas: una bóveda de ramas entrelazadas donde las flores caen como lluvia. Allí hay censadas unas 350 tipas que, en algunos tramos, alcanzan los 24 metros de altura.
Pero no hace falta irse a la Avenida Melián en Belgrano o a los bosques de Palermo para disfrutarlo. Solo hay que levantar la vista en nuestras propias plazas y calles internas para encontrar a estos colosos florecidos.
Un espectáculo efímero
La “magia” de este evento radica en su brevedad. La floración de las Tipas ocurre típicamente entre diciembre y enero, y se extiende solo por tres semanas.
Es un lapso corto donde la intensidad es total: la caída constante de la flor crea ese efecto visual único de suelo dorado que contrasta con el asfalto gris. Una invitación a pausar la rutina, dejar el celular en el bolsillo y, simplemente, mirar hacia arriba.





