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Personajes

El polaco que escribía en la calle Bacacay

Witold Gombrowicz es uno de los autores más importantes y menos conocidos de la literatura de nuestro país. Nacido en Polonia, vivió en la Argentina 24 años.

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Escribe Santiago Nuñez

Witold Gombrowicz es uno de los autores más importantes y menos conocidos de la literatura de nuestro país. Nacido en Polonia, vivió en la Argentina 24 años. Vanguardista, provocador y alejado de la elite, vivió en nuestro barrio, que le dejó una huella entrañable.

Flores es cuna de escritores. Y las letras se articulan con su asfalto, con su paisaje, con su vida y su pasado. Tiene su calle el poeta Baldomero Fernández Moreno. Detrás de la estación muestra su arte el pasaje Hugo del Carril.

Es el barrio popular donde Roberto Arlt empezaba su literatura, fácil de corregir pero imposible de realizar. Están las calles que Oliverio Girondo, Alfonsina Storni y hasta alguna vez Julio Cortázar transitaron antes de poner la pluma en el papel. Está el contemporáneo César Aira.

Y también Flores, barrio de arte y cultura, de prosa y verso, de escenas siempre posibles de ser contadas, tiene una historia que pocos conocen en algún recóndito lugar de la calle Bacacay.

24 años no es nada
Cuando en 1939 Witold Gombrowicz se subió como periodista invitado al viaje del Transatlántico Chrobry, pensaba que en la Argentina se iba a quedar solamente tres semanas. Nacido el 4 de agosto de 1904 en Polonia, Gombrowicz había estudiado Derecho y se desempeñaba como cronista, traductor y profesor de Filosofía.

Invitado a la cobertura del viaje, el periodista llegó a la Argentina en el momento en el que se desencadenó la segunda Guerra Mundial, lo que le impidió volver a Polonia. Se quedaría en nuestro país hasta el año 1963, cuando embarcó nuevamente hacia Europa.

Se desempeñó principalmente como escritor. Es autor en total de cinco novelas, dos obras de teatro, cuatro ensayos y un libro de cuentos. Viajó por todo el país. Trabajó en el Banco Polaco. Vivió, al menos por un tiempo, en Flores.

Traducir su obra sin saber polaco
Gombrowicz es un escritor tan desconocido como brillante de la literatura de nuestro país. “El polaco más argentino”, como lo llamaron en varias ocasiones, era un escritor de vanguardia, de esos que no les gusta escribir historias sencillas. Inventaba palabras y articulaba extraños conceptos.

Era cómico y provocador. Tenía la idea de libertad siempre en la cabeza. Hacía literatura muy juvenil y muy leída por la juventud. Él mismo, en sus Diarios, escribió la palabra “juventud” 150 veces.

La novela Ferdydurke es uno de sus trabajos más emblemáticos. La novela transitaba la contradictoria etapa de la juventud y la inmadurez. Publicado por primera vez en 1937 en Varsovia, Gombrowicz quería una traducción al castellano. Comenzó a juntarse, entonces, con sus amigos Virgilio Piñera y Humberto Rodríguez Tomeu y traducían en la confitería Rex de la calle Corrientes. A veces, como no había diccionarios polaco-español, se veían obligados a inventar palabras. Ernesto Sábato pasó por esas mesas, donde no solamente se traducía sino que se charlaba y disfrutaba de la literatura.

La oscuridad de Retiro y las luces de París
Alguna vez Ricardo Piglia, crítico literario argentino, dijo que buena parte de la literatura de nuestro país pasaba por la tensión entre Gombrowicz y Jorge Luis Borges. La comparación, lógicamente, habla por sí sola y marca el talento y la grandeza del escritor polaco.

Pero la relación entre Witold y Borges no era para nada pacífica. Gombrowicz pertenecía a un sector bohemio de la cultura, que busca bares oscuros y lugares alejados del lujo. Incluso, algunos indican que se quedó en la Argentina tanto tiempo porque en Polonia estaba demasiado cómodo. Constantemente marcaba su descontento con el establishment, con la “alta cultura”.

Esto lo llevó a entrar en una disputa muy grande con el Grupo Sur, conformado por el propio Borges, Adolfo Bioy Casares, las hermanas Silvina y Victoria Ocampo, entre otros. “A mí me gustaba la oscuridad de Retiro, a ellos las luces de París”, dijo el polaco, en tono provocador. Bioy Casares retrucó que no valía la pena hacer el esfuerzo de estirar el brazo para agarrar un libro de Witold.

Gombrowicz se tomó este tema muy seriamente. Al punto de que el mismo día de su partida hacia Europa, cuando el barco ya había zarpado, gritó desde la embarcación a sus aficionados: “Maten a Borges”.

Bacacay
Gombrowicz buscaba siempre historias de partes bajas. No sorprende, entonces, que haya buscado al barrio de Flores como un lugar para estar y escribir. Efectivamente, el escritor polaco vivió en Bacacay 1920 entre 1940 y 1942. Y el lugar le dejó una huella para siempre.

En 1933, 6 años antes de venir a la Argentina, Gombrowicz había escrito Memorias del tiempo de la inmadurez, una de sus más grandes obras luego de Ferdydurke. Veinticuatro años después, el escritor polaco reedito ese libro de cuentos, al que le agregó 5 relatos. Al hacerlo, le cambió el nombre a la obra, que pasó a llamarse Bacacay.

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