El “termómetro social” del Arzobispo: la vida de García Cuerva en Flores y sus pedidos a la Legislatura
En el marco del inicio de las sesiones ordinarias de la Legislatura porteña, Flores de Papel dialogó con Jorge García Cuerva. El Arzobispo de Buenos Aires, que eligió el barrio del Papa Francisco para vivir, viaja todas las mañanas en subte desde su casa en el pasaje municipal y, desde esa cotidianidad, plantea una serie de pedidos a la clase política: soluciones para la gente en la calle, seguridad integral y apoyo a la educación.

Para el jefe de la Iglesia porteña, vivir en el barrio de Flores le permite “cortar” con su rutina de trabajo diaria en el Arzobispado. Residir en la zona significa la posibilidad de estar en contacto directo con los vecinos y vivir “un poco como un porteño más”, algo que confesó lo tiene “muy pero muy contento”.
Un vecino más en las casitas municipales
García Cuerva reside en la zona de Baldomero Fernández Moreno y Rivera Indarte, en una de las históricas viviendas construidas para empleados municipales que están próximas a cumplir 100 años. Él mismo destaca el valor patrimonial del lugar, señalando que ese complejo habitacional es “parte de la historia de Flores y de la historia de la Ciudad de Buenos Aires” y que vivir allí “es algo muy lindo”.
Como es sabido, Flores es también el barrio que forjó a Jorge Bergoglio. Al ser consultado por Flores de Papel sobre las similitudes con el Papa Francisco, especialmente en la costumbre de caminar hasta la estación de subte muy temprano en la mañana, García Cuerva reconoció que ambos comparten el uso del transporte público.
“Al vivir allá necesariamente tengo que tomar el medio público para llegar hasta acá al centro”, explicó el Arzobispo, y agregó un concepto clave para su gestión: viajar en subte le sirve como un “termómetro social” para tomar conciencia de “por dónde va la vida de la gente”.
La agenda de pedidos para la Legislatura porteña
Ese termómetro social que recoge en las calles de Flores y en el transporte público se tradujo en un mensaje directo durante la apertura legislativa. Consultado sobre qué temas espera que se trabajen este año en el recinto, García Cuerva apuntó a tres ejes fundamentales que ya viene dialogando con autoridades del Poder Ejecutivo.
En primer lugar, pidió poner el foco en el desarrollo y la situación de vulnerabilidad habitacional. Solicitó atender la realidad de la “gente en calle” y de los vecinos que habitan “en hoteles de dudosa habilitación y viviendo en casas tomadas”, remarcando que “las condiciones de vida no son muy buenas”.
En segundo lugar, solicitó acompañamiento para el área educativa, recordando que desde la Iglesia llevan adelante “72 escuelas de la Arquidiócesis de Buenos Aires”, un tema en el que están trabajando fuertemente.
Por último, el Arzobispo planteó la necesidad de una política de “seguridad integral”. Para García Cuerva, el enfoque no debe limitarse solamente a “reprimir el delito”, sino que el Estado debe “garantizar una calidad de vida mejor para todos los vecinos”.





