Desbaratan un criadero ilegal en Flores: rescataron a 11 gatos persas hacinados
Tras la denuncia de los vecinos por los fuertes olores en el edificio, la Justicia allanó un departamento en el barrio. Los animales presentaban distintos problemas de salud y fueron trasladados a una ONG.

Una investigación iniciada a partir del llamado de vecinos del barrio de Flores culminó con el desbaratamiento de un criadero clandestino y el rescate de 11 gatos de raza persa que se encontraban hacinados y en malas condiciones de salud. El procedimiento fue llevado a cabo por la Unidad Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad.
La alerta vecinal señalaba la existencia de olores nauseabundos provenientes de un departamento, producto de la acumulación de animales y la falta de higiene. A partir de esta denuncia, el fiscal Blas Matías Michienzi ordenó al Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) inspeccionar el lugar.
Las condiciones del rescate
Con las pruebas recabadas, se solicitó la orden de allanamiento, autorizada por la titular del Juzgado 21, Paula Núñez Gelvez. Al ingresar, el personal constató que el entorno carecía de las condiciones mínimas de higiene, con acumulación de excrementos en el lugar y sin acceso a agua limpia para los animales.
Los 11 gatos persas rescatados presentaban un delicado estado de salud. Según el reporte de los médicos veterinarios que intervinieron en el operativo, los felinos sufrían de conjuntivitis, lesiones corneales y dérmicas, uñas encarnadas y el pelaje severamente apelmazado. Además, el lugar no contaba con ninguna documentación que respaldara el estado sanitario de los animales.

El mercado detrás de los criaderos
La comercialización de estos animales está motivada por su alto valor en el mercado. En Argentina, la raza persa es considerada exótica y la demanda es elevada. En plataformas de comercio electrónico, los cachorros se venden con un piso de $500.000 y un precio promedio que ronda los $800.000.
Si bien la venta de animales no está prohibida a nivel nacional, la actividad se encuentra regulada por normativas que exigen estándares de tenencia, prohibición de exhibición en vidrieras en ciertas jurisdicciones y la obligatoriedad de que los animales comercializados cuenten con microchip y registro municipal.
Tras el operativo, en el que también participó la División de Delitos Ambientales de la Policía de la Ciudad y la Dirección General de Control Ambiental, los animales fueron estabilizados, chipeados para su seguimiento y trasladados a una ONG protectora. La Justicia labró las actas correspondientes e inició una causa por maltrato y actos de crueldad animal.





