Postes de madera en Flores: un peligro vertical que nadie quiere asumir
Una imagen en la calle Italia, frente a la Plazoleta 11 de Noviembre, expone una problemática que atraviesa todo el barrio. Infraestructura obsoleta, convenios poco claros con empresas de cable y el riesgo permanente de una tragedia.

Basta levantar la vista en cualquier calle de Flores para notar una anomalía que parece detenida en el tiempo: mientras la tecnología avanza hacia la fibra óptica y el 5G, el soporte físico de las comunicaciones sigue siendo, en muchos casos, troncos de madera viejos, inclinados y podridos.
La foto que ilustra esta nota fue tomada esta semana en la calle Italia, en uno de los laterales de la Plazoleta 11 de Noviembre (Culpina y Directorio). Allí, una columna de madera desafía la gravedad, sostenida precariamente por la tensión de los mismos cables y una cinta de peligro que ya ha visto mejores días. No es un caso aislado, es la norma.

¿Por qué siguen ahí?
La pregunta que se hacen los vecinos es válida: ¿Por qué en pleno 2026 seguimos dependiendo de postes de madera tratados con creosota, una tecnología de mediados del siglo pasado? La respuesta entra en un terreno gris de responsabilidades compartidas y convenios económicos.
Si bien existe una normativa que impulsa el soterramiento de cables (que pasen por ductos bajo tierra) para limpiar la contaminación visual y mejorar la seguridad, la realidad es que es una obra costosa que las empresas evitan y el Estado no exige con firmeza.
Fuentes vecinales y expertos en urbanismo señalan que existen convenios de uso del espacio aéreo entre el Gobierno de la Ciudad y los grandes operadores de telecomunicaciones y cable (entre ellos, el Grupo Clarín y las telefónicas). Estos acuerdos permiten mantener la infraestructura existente bajo el argumento de la conectividad, pero a menudo carecen de un plan riguroso de reemplazo por columnas de hormigón o metal.

El riesgo de la “calesita” de reclamos
El problema real aparece cuando hay viento o tormenta. Un poste de madera podrido en su base no avisa antes de caer. Y cuando un vecino intenta reclamar por uno que está por ceder, comienza el “juego del gran bonete”:
- – La empresa de luz dice que es un poste de teléfono.
- – La telefónica dice que es de la cableoperadora.
- – El Gobierno de la Ciudad dice que es responsabilidad de la empresa privada dueña del poste.
En el medio, queda el vecino de la calle Italia y tantos otros, conviviendo con una estructura de cientos de kilos que pende de un hilo (o de un cable) sobre sus cabezas.
Mientras se discuten cánones y concesiones en oficinas cerradas, en la vereda la madera cruje cada vez que sopla el viento.





