
Cierran dos espacios culturales en Flores y venden sus propiedades
Fin de ciclo para la Alianza Francesa (Granaderos) y Sala 73 (Bonorino). Los espacios culturales cerraron y sus edificios ya tienen cartel de venta.
El inicio de 2026 trajo novedades al mapa del barrio. La sede de la Alianza Francesa en la calle Granaderos y el teatro Sala 73 de la Avenida Bonorino salieron del circuito cultural y educativo para entrar al inmobiliario.
En lo que va de enero, el paisaje de Flores sumó dos nuevos carteles de venta en fachadas que, hasta hace poco, eran sinónimo de actividad artística. Se trata de dos propiedades emblemáticas que buscan nuevo dueño, confirmando una tendencia que se profundiza en la Comuna: el cierre de espacios de encuentro que dan paso a nuevos desarrollos de vivienda.
Lejos de ser casos aislados, estas decisiones responden a la dinámica de una zona que se revaloriza constantemente, donde la demanda de metros cuadrados residenciales avanza sobre formatos más tradicionales.
Sala 73: un escenario sobre Bonorino
El primer caso se ubica en Av. Coronel Esteban Bonorino 274. Allí funcionaba Sala 73 Teatro Bar, un espacio independiente que supo ofrecer teatro, música y espectáculos. Por su ubicación estratégica en un corredor de alto tránsito y densidad, el lote se volvió una pieza codiciada para el mercado de la construcción. Y lo fue. Ganó.

El adiós a la Alianza Francesa
El segundo caso tiene un peso institucional histórico: la sede de la Alianza Francesa en Flores, ubicada en la calle Granaderos 61. Enclavada en una de las zonas residenciales más exclusivas del barrio, la casona que sirvió como punto de referencia para la lengua y cultura francesa también ha colgado el cartel de venta.
¿Hacia dónde va Flores?
La salida al mercado de estos inmuebles plantea un interrogante sobre la identidad futura de la Comuna 7. Mientras el barrio se moderniza y crece en altura —impulsado por la conectividad y el Código Urbanístico—, la oferta de espacios físicos dedicados exclusivamente a la cultura y la educación, sumado también al cierre de escuelas, parece replegarse.
Resta saber cuál será el destino de estos terrenos: si se conservará parte de su historia o si darán paso a nuevos edificios de departamentos, consolidando el perfil residencial de un Flores que no para de transformarse.





