
Silvana Nuñez: de embajadora del tango a rescatista de pájaros
La reconocida bailarina de Flores, Silvana Nuñez, tiene una faceta desconocida: rescata aves caídas de los nidos. Conocé su trabajo con calandrias y benteveos.
Para el mundo, Silvana Nuñez es la figura que llevó el tango a Japón, Estados Unidos y los cinco continentes. Para los vecinos de Flores, es la nieta de Don Vicente —el fundador de la mítica heladería Capri de Nazca y Avellaneda— y una referente indiscutida de la cultura local.
Pero puertas adentro, lejos de las luces del escenario y los tacos de baile, Silvana tiene una faceta menos conocida y quizás más exigente: es rescatista de aves.

Entre calandrias y benteveos
En su casa, Silvana cambió temporalmente las partituras por jeringas de alimentación. Actualmente convive con una calandria y un benteveo, dos ejemplares que se encuentran en plena “etapa de vuelo”, el momento crítico de su proceso de recuperación antes de ser liberados.
Su labor es parte de la red de la organización “Aves Pájaros Caídos”, un grupo dedicado a dar una segunda oportunidad a pichones que caen de los nidos o aves heridas que no sobrevivirían en la ciudad sin asistencia. “Cualquier vecino puede sumarse a esta iniciativa”, explican, destacando que el compromiso ciudadano es vital para la fauna urbana.

Una vida ligada a Flores y al arte
El compromiso de Silvana no sorprende a quienes conocen su historia. Nacida y criada en Bogotá y Helguera, es hija de Fernando Rafael Nuñez, el recordado y legendario presidente de la Asociación Española de Socorros Mutuos de la calle Pedernera al 100.
Con ese ADN barrial en la sangre, su curiosidad artística nació en el Centro Cultural Roberto Arlt de la Avenida Avellaneda, donde a los 14 años tomó su primera clase de tango.
Ese camino la llevó lejos: fue jurado en mundiales, bailó en la Selección Nacional de Tango y recorrió más de 30 países junto a su compañero Iván Leonardo Romero. Trabajó con leyendas como Juan Carlos Copes y fundó su propia marca, Vicentana Tango Shoes, en homenaje a sus abuelos inmigrantes.
Hoy, esa misma disciplina que la consagró en los escenarios internacionales, la aplica con paciencia infinita para salvar a los pequeños habitantes alados de Flores. Una muestra más de que el talento y la sensibilidad, en el barrio, van de la mano.
¿Encontraste un ave caída?
Si querés saber cómo actuar o sumarte como voluntario a la red que integra Silvana, podés buscar a la organización Aves Pájaros Caídos en redes sociales.





